Las inspecciones se reprueban por dos razones, y solo una es trabajo mal hecho. La otra es la secuencia: un gremio que no terminó, una inspección previa que nunca se cerró, una revisión que jamás llegó al juego de planos de campo, o una llamada hecha antes de que existiera la condición a inspeccionar. Esa segunda categoría es totalmente evitable, y de ahí viene la mayoría de los días perdidos.
Tratamos las inspecciones como puntos de retención programados y no como eventos al final de una fase. Cada una tiene una lista definida de lo que debe estar terminado, quién es responsable de solicitarla, qué documentación debe estar en el sitio y cómo se recupera el tiempo si el resultado es una corrección. Los gremios se secuencian para que el trabajo esté listo de verdad, no casi listo, el día en que se pide la inspección.
El cierre es la misma disciplina aplicada al final, donde más se descuida. Las inspecciones finales, las correcciones pendientes, los planos as-built y el certificado de ocupación dependen de que alguien haya dado seguimiento a una obligación creada meses antes. Una obra bien inspeccionada a lo largo del proceso cierra rápido; una que no lo fue pasa su último mes demostrando cosas que ya debería tener en el expediente.
La coordinación de inspecciones forma parte de la gerencia de construcción y de la gerencia de proyectos, y es inseparable de los permisos. Coordinamos con las autoridades competentes y sus inspectores; no realizamos inspecciones de código nosotros mismos.